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Eficaces exterminadores de huracanes

En el transcurso de esta temporada de huracanes, que inició poco activa, ya se formaron dos ciclones tropicales con la clásica trayectoria desde el Atlántico hacia el Sureste de México, pero factores meteorológicos adversos evitaron su desarrollo y posible amenaza a nuestra zona.
En varias ocasiones, los ciclones tropicales que llegan a formarse o comienzan a gestarse en el Atlántico con dirección hacia el Oeste, cruzan el Mar Caribe y han representado mucho peligro para la Península de Yucatán, ya que algunos causaron graves daños en el pasado, como por ejemplo “Gilberto”, “Isidoro”, “Emily” y “Dean”, entre otros.
El principal peligro es que se mantienen sobre los cálidos océanos durante miles de kilómetros, lo que permite que se fortalezcan conforme se mueven hacia el continente, donde llegan hasta alcanzar categoría 5 en algunas ocasiones. No obstante, este año, el huracán “Isaac” y la tormenta tropical “Kirk” intentaron llevar ese camino, pero no pudieron sobrevivir por condiciones desfavorables del entorno.

Capa de polvo del Sahara y cizalladura en altura

Los principales factores que evitaron que “Isaac” y “Kirk” se convirtieran en una amenaza fue, primeramente, el polvo del Sahara. Grandes volúmenes de polvo salieron del Occidente de Africa en los últimos meses y, como se trata de una masa de aire seca, al integrarse a la circulación de algún ciclón lo debilita y lo estrangula, ya que afecta su estructura vertical.
Además del polvo del Sahara, en la zona del Caribe y Atlántico se presenta una extensa zona de cizalladura en niveles superiores de la atmósfera. La cizalladura es la variación en dirección o velocidad del viento en la vertical. Esta condición destroza los ciclones tropicales porque la fuente de energía de éstos es la liberación de calor latente de condensación en su columna de aire ascendente, y la cizalladura dispersa ese calor y humedad, además de que pierden organización.
Ambos factores se encargaron de exterminar a “Isaac” y a “Kirk”, además de que desde meses atrás están evitando la formación o evolución de ciclones tropicales en el océano Atlántico y Mar Caribe.
(Juan Antonio Palma Solís)

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