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Despejando dudas sobre los pronósticos de lluvia

Por: Arle Falaha.

Es totalmente entendible que debido a las altas temperaturas que rigen en la Península de Yucatán, todos estemos deseosos de que se presenten precipitaciones y que el Dios Chaac nos las conceda.

Sin embargo, creo que es de suma importancia aclararles hasta qué punto se pueden pronosticar las precipitaciones.

En base a toda la tecnología satelital con la que ahora se cuenta, aunada a instrumentos y cientos de estaciones meteorológicas que aportan infinidad de datos y observaciones por día, los pronósticos cada vez son más certeros en cuanto a saber hasta en las áreas más pequeñas en dónde será factible que se presenten las precipitaciones.

No obstante ¿Cuántas veces les ha sucedido que por la mañana leen el pronóstico del tiempo donde les avisan sobre la probabilidad de que se presenten tormentas fuertes y resulta que ese día en especial la tarde se despide bajo un bellísimo cielo azul y rosa?

¿Cuántas otras les ha pasado que posponen meter la carga a la lavadora, no lavan su auto o cancelan un evento programado por la noche al aire libre pensando que lloverá y a final de cuentas del cielo nublado, aparece la luna e iluminan las estrellas?

Muchas ¿verdad?

¿Y qué es lo que por lógica pensamos cuando esto nos sucede?

«Pésima información», «No sirve el meteorólogo», «Es que no le aciertan a nada»
«Ya no le creemos», «es una mentira y un largo etc etc y etc…

Y es que muchas veces se necesita saber para comprender y de ese modo cambiar la perspectiva de lo que ante nuestros ojos «aparentemente» no sucede.

Hoy les voy a explicar lo frustrante que puede resultar para un meteorólogo hacer un pronóstico del tiempo y que le digan que no es acertado o que es una mentira.

En primer lugar debemos saber que cada término meteorológico tiene un significado. Cuando se habla de lloviznas, chubascos, lluvias o tormentas, (débiles, moderadas fuertes, etc) no solamente se está empleando el término como tal, sino que con ello se está hablando ya sea de un porcentaje así como de una cantidad específica de mm de caída de precipitación.

Les pondré únicamente dos ejemplos de los muchos términos que existen:

Cuando se pronostica la probabilidad de que habrá lluvias débiles para la Península de Yucatán.

Lo primero que debemos saber es que la palabra «probable» nos está indicando que existe un porcentaje de entre el 40 y el 70% que pueda o no llover, y en el caso de este ejemplo, se refiere tanto en Yucatán, Campeche y/o Quintana Roo, puesto que la Península de Yucatán engloba los 3 Estados.

En segundo lugar, al decir «lluvias débiles», significa que la intensidad o cantidad de precipitación puede ser menor o hasta de 2mm/h

Otro ejemplo:
Cuando se pronostican tormentas generalizadas, la palabra tormenta se está refiriendo a precipitaciones fuertes o muy fuertes con actividad eléctrica, rachas de vientos e inclusive caída de granizo y «generalizadas» significa que el área a abarcar pudiera ser mayor al 60%

Todo esto, aunado al factor más importante, en el que nunca pensamos y que se produce de manera natural.

Les explicaré también lo que nosotros no vemos pero que está sucediendo cada vez que miramos los cielos nublados.

Las nubes de tormenta pueden viajar a una velocidad de entre 45 a 65 km/h.

Las gotitas de agua dentro de las nubes van creciendo o aumentando su tamaño debido a corrientes de aire ascendentes mientras otras van cayendo, una vez que las gotas son demasiado grandes, su peso hará que se precipiten (caigan o desciendan) y eso no se puede controlar.

Mientras más tiempo pasen suspendidas dentro de la nube, mayor cantidad de precipitación, esto quiere decir que mientras continúen las fuertes corrientes de aire ascendiendo y las gotas descendiendo se pueden ir formando nuevas células, núcleos o celdas.

Podría tratarse de una sola célula simple o del tipo llamado multicelular, que se conforma a partir de dos células o más y es cuando la precipitación puede durar varias horas llegando de esta manera a cubrir mayores zonas.

De ahí también que vayan cambiando tanto de forma como de estructura.

Las nubes se irán disipando a medida que el agua se va descargando, cesan las corrientes de aire ascendente o por la entrada de aire seco.

Por ese motivo, pudiera estarse «cayendo el cielo» a escasos kilómetros de distancia de determinado lugar y estar soleado en otro sin nosotros saberlo.

Como se podrán dar cuenta, este proceso se produce al momento de manera totalmente natural, como en todo el mundo y no puede ser controlado por nadie.

Luego entonces, no existe ni existirá un pronóstico perfecto, pero créanme que cuando se pronostica cualquier tipo de precipitación, estas generalmente se presentan en tiempo y forma.

El hecho de que por factor suerte no las miremos caer en nuestra Colonia, o no hayan llegado justo a la hora, como en una cita, no significa que no se hayan presentado.

Evitemos hacer comentarios fuera de lugar y entendamos los años de estudio, las observaciones que se llevan a cabo y lo difícil que puede resultar emitir un pronóstico del tiempo.

Y sobre todo, nunca olvidemos que la naturaleza es sabia y siempre será el principal determinante y quien tenga la última palabra a final de cuentas.

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